Comerciante griego recibe pena de 8 años de cárcel; tres médicos más resultaron absueltos por duda

Por: Ángela Ávalos Hace 23 horas

El médico especialista en Nefrología, Francisco José Mora Palma, de 68 años, deberá descontar 12 años de prisión como responsable del delito de trata de personas con fines de extracción ilícita de órganos.

Esta tarde, la juez Lorena Blanco dio lectura a la sentencia del Tribunal Penal de San José. Albert Marín
Esta tarde, la juez Lorena Blanco dio lectura a la sentencia del Tribunal Penal de San José. Albert Marín

La sentencia 989-2017 se dictó la tarde de este lunes en el Tribunal Penal del Primer Circuito Judicial de San José y estuvo a cargo de los jueces Omar White White, Irena Barrantes Mora y Lorena Blanco Jiménez, quienes la emitieron de manera unánime.

Este tribunal, además, le impuso al comerciante griego Dimóstenes Katsigiannis 8 años de cárcel por el mismo delito. Entre tanto, los médicos Maximiliano Mauro Stamati, Fabián Fonseca Guzmán y Víctor Hugo Monge Monge resultaron absueltos al concederles el beneficio de la duda.

“No quedó debidamente acreditado el dolo. Sí existen ciertos elementos probatorios que pueden llamar la atención; sin embargo, ello no es suficiente; existe una duda en el ánimo del tribunal y por eso se les absuelve de toda pena y responsabilidad”. Sentencia 989.

Mora Palma, además, fue declarado autor responsable de un delito de peculado, el cual se vincula con el uso de bienes públicos (en este caso, recursos del Hospital Calderón Guardia) para uso personal.

Con respecto a los reclamos económicos planteados, los jueces solo acogieron los que fueron planteados en favor de un matrimonio turrialbeño a quien deberán cancelarle ¢10 millones –¢5 millones para cada uno– por concepto de daño moral.

Además, los condenados deberán pagar ¢2 millones por gastos procesales en favor de la Oficina de Defensa Civil de la Víctima, del Ministerio Público.

Al concluir la audiencia de estar tarde, el Tribunal ordenó prisión preventiva por los próximos ocho meses para los dos condenados. Mora y Katsigiannis estarán en la cárcel hasta el 4 de agosto de 2018, mientras la sentencia adquiere firmeza.

A los otros tres médicos absueltos se les levantaron las medidas cautelares que estuvieron en firme durante el proceso.

La lectura integral de la sentencia quedó programada para el 12 de diciembre, a las 4 p. m.

Razones de la sentencia

Lorena Blanco Jiménez, jueza que presidió el Tribunal explicó las razones en las que se fundamentó la sentencia contra Mora Palma y Katsigiannis Karkasi.

"El Tribunal los encuentra responsables de un delito de trata de personas con fines de extracción ilícita de órganos y no de la cantidad de delitos que en su oportunidad indicó la representación del Ministerio Público, porque a criterio de este tribunal nos encontramos en presencia de un único delito.

"(...) para el tribunal los hechos acusados cumplen con los requisitos mínimos; al menos con los imputados Mora Palma y Katsigiannis Karkasi, considera que la conducta es típica de la delincuencia acusada", manifestó la jueza.

Para los juzgadores, quedó acreditado que Francisco Mora Palma se valió de su posición como médico nefrólogo para crear un grupo responsable de reclutar personas que estuvieran dispuestas a dar un riñón a cambio de un pago, que oscilaba entre los ¢3 millones y ¢10 millones.

"(...) los aquí encartados se encargaron de promover, facilitar y favorecer el desplazamiento de estas personas para someterlas a extracción ilícita de órganos, mediando un pago, lo cual no está permitido en nuestro ordenamiento. El Tribunal le ha dado plena credibilidad a lo que indicaron las personas que figuraron como ofendidos. También existe amplia prueba documental que establece el modus operandi", sostuvo Blanco.

La absolutoria de Mauro, Fonseca y Monge, la basó el Tribunal en la falta de prueba suficiente por parte del Ministerio Público.

"Se trajeron las intervenciones telefónicas, informes sobre rastreo y el número de operaciones, pero a criterio de este tribunal esa prueba no es suficiente porque de ahí no se deriva un conocimiento certero de que esas personas tuviesen el conocimiento y la voluntad de llevar a cabo el delito que fue acusado.

"No quedó debidamente acreditado el dolo. Sí existen ciertos elementos probatorios que pueden llamar la atención; sin embargo, ello no es suficiente; existe una duda en el ánimo del tribunal y por eso se les absuelve de toda pena y responsabilidad", agregó.

En las afueras de los tribunales, el vascular periférico Víctor Monge celebró la sentencia absolutoria. Albert Marín
En las afueras de los tribunales, el vascular periférico Víctor Monge celebró la sentencia absolutoria. Albert Marín
Entre alegría y silencio

La fiscala Ileana Mora Muñoz solicitó a los jueces 296 años de prisión para Mora Palma; 130 años para cada uno de los urólogos que participó en las extracciones, 156 años para el especialista en Vascular Periférico y 39 para el comerciante griego.

Los abogados defensores de Mora y Katsigiannis tienen la posibilidad de apelar esta sentencia ante el Tribunal de Apelaciones y, eventualmente, acudir a Casación, ante la Sala III.

Se intentó conversar con María Amalia Sánchez de León, abogada defensora de Mora Palma, pero no quiso dar declaraciones tras su salida de los tribunales.

Tatiana Vargas Vindas, jefa de prensa de la Fiscalía, confirmó que se apelarán las tres sentencias absolutorias que se emitieron por duda de los jueces.

Abogados defensores de las cinco personas que aparecían como imputadas en este caso. ALBERT MARÍN
Abogados defensores de las cinco personas que aparecían como imputadas en este caso. ALBERT MARÍN

"Se va a analizar la sentencia integral del caso y se va a proceder a interponer un recurso de apelación de sentencia", dijo Vargas.

"Muy contentos con el resultado de la resolución", manifestó brevemente Rafael Rafael Gairaud, abogado defensor de los médicos urólogos.

Por su parte, Blanca Rodríguez, una de las defensoras de Víctor Hugo Monge Monge, sostuvo que este era el resultado esperado.

"Con respecto a nuestro patrocinado se hizo justicia reconociendo que nunca tuvo participación en los hechos que por tantos años se le ha venido recriminando injustamente, en un proceso sumamente angustioso para él y su familia", manifestó Rodríguez

Hechos

Mora Palma trabajó 30 años en la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS), y fue por 13 años jefe del servicio de Nefrología del Hospital Calderón Guardia.

Según la Fiscalía, los receptores habrían pagado a la red $140.000 por procedimiento. De ellos, $40.000 eran para el 'donante', pero estas personas nunca recibieron esa cantidad. Hubo quienes apenas recibieron ¢3 millones y otros ¢10 millones como cantidad máxima.

Los hechos que se le atribuyeron ocurrieron entre 2009 y 2013, año en que Palma y los otros cuatro imputados fueron detenidos en operativos judiciales.

El juicio se inició el 11 de setiembre y finalizó el 30 de noviembre con la fase de conclusiones, tanto de la defensa como de la Fiscalía.

Imputado Pena
Francisco José Mora Palma (nefrólogo) 12 años de prisión
Maximiliano Mauro Stamati (urólogo) absuelto
Fabián Fonseca Guzmán (urólogo) absuelto
Víctor Hugo Monge Monge (vascular periférico) absuelto
Dimóstenes Katsigiannis Karkasi (comerciante) 8 años de prisión
Proceso judicial histórico

Es la primera vez que se realiza un juicio en el país por trata de personas para extracción ilícita de órganos.

En total, 14 víctimas respaldaron la denuncia presentada por la Fiscalía para este caso.

El delito se comenzó a investigar aquí luego de que la Policía ucraniana solicitó colaboración a Interpol Costa Rica, en diciembre de 2012, para rastrear un número telefónico ligado a dos detenidos en ese país por tráfico de órganos.

Además, el periódico mexicano El Universal, publicó un reportaje en mayo del 2013. El texto, escrito por el periodista José Meléndez, se inicia con el relato de cómo dos israelíes pagaron $6.000 a un costarricense y a un nicaragüense para obtener sus riñones. Los cuatro se sometieron a la operación en una clínica privada de la capital cuyo nombre no revela el diario.

Mora Palma fue arrestado en junio de 2013, en su consultorio del Hospital Calderón Guardia. Posteriormente, fueron capturados los otros médicos, el comerciante griego y una policía de la Fuerza Pública, Maureen Cordero Solano. A estos dos últimos, la Fiscalía les atribuyó el papel de reclutadores de personas interesadas en vender el riñón.

Durante el juicio, Cordero Solano figuró como víctima-imputada pues ella, además de reclutar personas, también dio su riñón. En su caso, quedó con acción legal suspendida por criterio de oportunidad. Acordó con la Fiscalía relatar todos los hechos que constan en la acusación.

De los testigos aportados por la Fiscalía, el testimonio de Cordero Solano está entre los clave pues reveló las conexiones internacionales de Mora Palma, así como el uso de instalaciones de la Caja para la realización de exámenes a los candidatos a dar el riñón.

También resultó de importancia el testimonio que dio desde Israel el hoy embajador de Costa Rica en ese país, Esteban Alfonso Penrod Padilla.

En su declaración, del 5 de octubre, Penrod confirmó que dos costarricenses que llegaron a ese país en el 2013, arribaron sin dinero ni contactos, por lo que fueron detenidos en uno de los aeropuertos de Israel.

Familiares de los médicos absueltos escucharon, nerviosos, las palabras de la jueza Lorena Blanco. Estallaron en llanto al conocer que Maximiliano Mauro, Fabián Fonseca y Víctor Hugo Monge fueron absueltos por duda. ALBERT MARÍN
Familiares de los médicos absueltos escucharon, nerviosos, las palabras de la jueza Lorena Blanco. Estallaron en llanto al conocer que Maximiliano Mauro, Fabián Fonseca y Víctor Hugo Monge fueron absueltos por duda. ALBERT MARÍN

El diplomático se refiere a los esposos Norman Solano Quesada y Rosa Nelly Barquero Aguilar, quienes habrían viajado hasta aquella nación asiática para vender un riñón por el que habrían recibido la oferta de ¢10 millones de parte del médico Francisco Mora Palma.

"Ambos estaban muy nerviosos y yo me preocupé mucho por ellos. De corazón, sentí que eran víctimas por su situación económica. Todo eso me impulsó a hacerles saber que era necesario poner por escrito lo que me relataban porque es mi obligación no solo defender los intereses de los costarricenses en Israel, sino también denunciar cualquier tipo de situación anómala o en la que se puedan ver envueltos costarricenses como víctimas de cualquier tipo de irregularidad o delito", enfatizó el embajador en su testimonio.

Solano y Barquero también rindieron testimonio y confirmaron el ofrecimiento de dinero a cambio de un riñón. Ellos aceptaron la oferta porque enfrentaban una difícil situación económica. Incluso, vivían en un asentamiento tipo precario en el cantón de Turrialba.